No empezó afuera.
Se instaló adentro.
Primero fue una presión.
Silenciosa. Constante.
Sin forma. Sin nombre.
Pero imposible de ignorar.
El cuerpo lo supo antes.
Se tensó. Se detuvo.
Sostener también era una forma de quedarse.
Hasta que algo cedió.
No de golpe. Apenas.
Una apertura mínima.
Suficiente.
El espacio aparece.
Inestable. Incómodo.
Real.
No ordena. No calma.
Pero deja ver.
El cuerpo se acerca.
No con certeza. — con necesidad.
Se expone.
Se reconoce en ese borde.
Pero esta no separa.
Esta atraviesa.
Y entonces, el corte.
No sucede. Se hace.
Preciso. Irreversible.
Necesario. No rompe.
Define.
Marca un límite nuevo.
Una dirección posible.
No es salida. Es umbral.
No todos cruzan.
Pero el que lo hace,
no vuelve al mismo lugar.